En mi ciudad(podría ser la de cualquier otro)existe un tanatorio cuyo nombre reza así: La siempreviva... no está mal esto de jugar con los nombres, entre vivos y muertos.
Menos mal que el muerto no se queja(no se puede quejar), bemoles tiene la cuestión ya que encima de ser uno finado, te tengan que dar último adiós en La Siempreviva.
El humor no debe reñir con nada y, con el respeto menos.
Ya sabemos lo que aquel genial humorista(histrión filosófico),quiso que en su tumba se grabara la frase: "¡Perdonen, que no me levante!".
No hay nada más etéreo que reirse uno mismo de su muerte. Claro eso imprime caracter. No vaya a pasar lo que dijo un tal Santiago unas décimas se segundo antes de fallecer: "Virgencita, virgencita, que me quede como estoy".
Ya ven... al pobre no le sirvio de nada. O como aquel otro que pensaba(cuando muriese) que no sucumbía él sino todos los demas, ya que no lo podíaN ver.De todo hay en la vida del Señor.
La cuestión no está en el acto más común: morir. No, es otro el asunto: ¿qué existe detrás de la puerta?. Desde estas líneas se pide que por lo menos a los muertos los dejen(aquí y allí), sencillamente, DESCANSAR.
amoramar
Tags: entieroo, fallecimiento, muerte, sociedad