Teresa Calle Santos, de unos veinte y pocos años, perfil de chica del medievo, era tímida, pero ese no era el problema sino que su timidez se traducía en risas y carcajadas constantes cuando hacía acto de presencia.
Pasó por tragos amargos: cuando en los exámenes de clase eran orales y el profesor le hacía una pregunta, ella se ponía roja y se destornillaba de risa.Que le presentaban a un chico o chica o a un señor mayor(da lo mismo), se partía...
Lo pasaba más que mal, las personas pensaban que María Teresa se reía de ellos y había problemas... lo curioso que ni se reía de ellos ni con ellos, era su timidez la causante de tan vergonzoso efecto.
Tuvo "suerte"(no hay mal que cien años dure)al conocer a Juan, la dejó preñada, que puede ser más menos prolemático, ya que aparte la dejó también en el sentido más literal de la palabra... A los nueve meses hubo vida nueva en forma de un bebé precioso y, nueva vida para la madre que abrigó muchas más responsabilidades. Esto causo el efecto de que la timidez marchara de la vida de María Teresa, sus risas(todas), eran para su hijo.
A veces la vida nos quita nuestra timidez a tortazo limpio.
amoramar
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