Recuerdo de chico al chicle como un elemento para mantener la
boca en movimiento sin parar, produciéndonos el efecto de estar comiendo sin alimento alguno. Aquellas gomas de antaño me enseñaron, entre otras cosas, a exprimir sin piedad alguna el agradable sabor y sus aromas a confitería. Existía un problema: el dulce sabor a los pocos segundos dejaba de ser para dejar paso a lo insipido, a lo que ya no guardaba gusto alguno.
En la televisión de nuestras días a los artistas, de cuaquier tipo, los tratan meramente como gomas. Basta que un personaje o una serie tengan éxito, para que los expriman y expriman sin piedad, produciéndose el efecto chicle.
Pregunto: ¿Los responsables de los programas y programadores no tienen idea del sentido de la medida?
En nuestros colegios, institutos y universidades, hubo materias que no nos dieron, o por lo menos... así parece.
amoramar
Tags: chicle, medida, niñez, programación, televisión