El pespunte une telas con hilván para lo que está desunido forme un todo. Vemos diseños que son auténticas obras de arte, vestidos elegantes que a pesar de la persona que los lleva no dejan de serlo. La ropa con la que nos vestimos está confeccionada con infinidad de hilvanes casados todos ellos a la perfección para que nuestros ojos admiren la obra bien hecha con tela. Los diseñadores son los maestros del hilo, creando con su ingenio que lo que en un principio se creo por necesidad pase a ser un arte.
¿Quién no ha tenido que pegar algún pespunte en su vida?. A veces nuestras correrías de vida causan el efecto de que nuestra personalidad se desgarre como una tela rota. Es ese momento en el que tenemos que coger aguja e hilo para tratar de recomponer el daño sufrido o el vacío y, aunque quede la cicatriz del remiendo por lo menos habremos juntado el sentimiento del desgarro.
Nuestras personalidades están confeccionadas a lo largo de nuestras vidas de innumerables zurcidos. Los hay para todos los gustos, desde el floreado para el que está hilado con oro. Lo que importa es la reparación del enganchón , el saber lo elemental que siempre existe un roto para un descosido.
El hilván une lo que el desgarro ha estropeado.
amoramar
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