Hay una parte del cuerpo que dicen que es el espejo del alma: la cara. Se supone que en esta afirmación prima el rictus, la mueca, el gesto. Es decir, dependiendo de la cara que se tenga por mor de las circunstancias nuestra alma, por el reflejo, a veces parecerá un desierto y otras un oasis. También en los extremos encontraríamos reflejos del que tiene cara de mala-leche o, de bobo.
En la cara de las personas hay un instrumento (dos), que si pueden llegar a ser el espejo del alma; los ojos, especialmente en la mirada de estos. La mirada si es el hilo conductor por el que se puede llegar al interior de las personas. A través de la mirada nos llega la información del individuo tanto de sus aguas turbias como cristalinas, movidas o mansas.
En las miradas encontramos la multiplicidad de las características personales, desde una mirada asesina hasta la que significa la bondad personificada. Por una mirada podemos averiguar que nos vayan a contestar con un si o un no a nuestra demanda. Hay seres que tiene tan claros estos conceptos que cuando hablan con algún semejante jamás lo hacen mirándole a los ojos ya que no quieren descubrír lo que sus almas reflejan.
Sólo en la mirada encontraremos el verdadero espejo del alma, a no ser, ¡claro!, que el individuo sea un ciego.
amoramar
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