viernes, 30 de marzo de 2007
A los dos años del inconmensurable suceso, Daniel recibió una llamada telefónica de ella indicándole un desasosiego, un desahogo. Su matrimonio empezaba a tener lagunas que Sandra soportaba sola con su dolor. Su única salida fue contárselo a su amigo Daniel. Éste le quitó importancia. Le dio ánimos. Fue al cabo de una semana que ella recibió una carta de su amigo que decía:
La única forma que tengo es la palabra escrita. No tengo otra. Quiero que esta sea como azucarcillos. Es decir: que endulcen los cafés amargos de tu vida.
Para Sandra (que tantos buenos momentos me ha regalado):
Había pasado mucho tiempo. Sandra rondaba la cincuentena, casada y con hijos. En algunos momentos de su vida le llegaban agujeritos negros con sabor a hiel. Ella lo pasaba mal. Su alma blanca como la cal no soportaba, algunas veces los tratos equivocados de su cotidianidad. Ese día, Sandra sentía que los agujeritos negros le emponzoñaban el alma. Sentada cocina, sola, barajaba su pesadumbre . La tristeza sumada a la melancolía eran su única compañía. Hubo un relámpago que sacudió a la estancia. Sandra levantó la mirada y al instante tuvo una visión: Un joven chaval la miraba sin dejar de sonreírle. A ella le parecía conocer al mozo. Pero no caía. El chico no dejaba de mirarla, sin dejar su sonrisa. El joven le habló:
*¡Hola campeona, hola!... ¿No sabes quién soy? *Sandra se levantó. Mirándolo fijamente su alma conocía quien era la persona aparecida, sin embargo, su mente quedó bloqueada. Su problema era que no definía. *. No me mires tanto mujer, ¿qué sí, soy yo, Daniel! Con sólo veinticinco años de edad , pero soy yo.
Se miraron a los ojos durante veinte segundos , logrando regatear al tiempo. Mientras tanto, un abrazo infinito cerró el momento.. Se observaban en silencio mirándose a los ojos. La sonrisa de Sandra apareció en su rostro. Ella delicadamente musitó:
*Daniel...
*Ya sabes quien soy, ¿verdad?, campeona. He venido para ... *ella no le dejó terminar, diciendo:
*Daniel, me has engañado.
*No. He venido como te prometí.
*Hombre, me dijiste que me aparecerías, pero disfrazado de payaso...
Mujer, te parece poca payasada presentarme con esta edad, cuando tú tienes cincuenta y tantos. Lo siento por ti , pero se cambiaron las tornas. Es broma, ¿eh? *Sandra lo miraba emocionada... peguntó:
*¿Cómo me encuentras?, mayor, ¿verdad?
*Sandra, recuerdo que un día estuvimos hablando de estos menesteres . Estábamos equivocados. Te veo y no añoro para nada aquella muchachita que conocí. Con el paso del tiempo has ganado en belleza, tanto de la de fuera como la de dentro. *ella seguía mirándolo a los ojos. Sus mejillas encendidas denotaban su estado de excitación (en el buen sentido de la palabra), con tan inesperada visita. Ella habló por su alma.
*Daniel, recuerdos nuestras tarde de “charreta” en el Instituto como si fura ayer. La duda que tuve en aquellos momentos y que aún perdura . Quiero que me la aclares.
*¿Qué duda?
*La siguiente: En todos los años relacionados. Todo lo hablado. Nunca , nunca supe lo que verdaderamente sentías por mi. Y no me digas que soy tu misterio... Ya tengo alguna cana que peinar... Tengo pistas, ¿sabes?,Recuerdo aquella historia con Juan el de correos y aún te veo muerto de celos... Recuerdo que vino al instituto y te enfandaste cuando lo viste junto a mi como si yo fuera... Algo tuyo. Daniel que tus miradas tenían poco de amigo. ¡Joder!, a los veinte años una no sabe leer entre líneas, pero sí de una en una. Además ahora no tendrás problemas ya que de donde vienes no tendrás los prejuicios que existen aquí en la tierra. ¡Contéstame! *Daniel sin dejar de sonreír le indicó:
*Campeona, Yo, no he venido para eso. Ahora, lo siento, no te puedo revelar lo que tu me pides. Ya lo sabrás. Nada se queda sin saber. He venido para... *Sandra le cortó la palabra:
*A ver, ¿para que ha venido el señoriito?, Daniel la tomo sosegadamente de la mano, la hizo sentarse en sus rodillas diciéndole:
*¡Toma!... Esta flor es para ti. Es una rosa. Bella, ¿eh? Fíjate que en su tallo lleva espinas, ¿las ves, verdad? Piensa que ambas cosas no se pueden separar: lo bello y placentero de lo feo y lo dañino. Así campeona es la vida. Los sentimientos se sufren y padecen en el tiempo.*Sandra, apoyó la cabeza en el su hombro..Estaba quieta, serena como dormida placidamente. Escuchando la voz que tanta falta la había hecho escuchar.*. ¿No te das cuentas que eres el ser más hermoso de la tierra? Qué te lo tenga que decir yo,¡manda huevos!... *Sandra, alzó su cara. Miró fijamente a Daniel y, con la máxima ternura permitida por su corazón sembró la palabra:
*¡Viejo cascarrabias!,Aunque, ahora vayas de veinte añero, en el buen sentido de la palabra: ¿te quiero!... *La acarició suavemente su pelo. En voz baja le dijo: “silencio, por favor”. Con sus manos le cerró los ojos. Depositó un beso en la frente y marchó.
Otro relámpago hubo. Cuando Sandra abrió los ojos seguía estando más sola que la una del mediodía. Anonadada pensó: “Tengo que cuidarme más. Veo visiones y eso no es bueno”. Se levantó de la silla apoyando su mano en la encimera de la cocina. Notó un pinchazo. Al girarse para ver el objeto punzante. Observó el arma homicida Las espinas: Las espinas de la rosa roja traída por Daniel, que con una nota, reposaba en el frío mármol. La nota decía:
“Campeona, para esos momentos de flaqueza, no te dejo sola. Te he buscado una persona. Aparecerá en tu vida sin esperarlo. Cuando necesites apoyo: ahí estará él. Esto simplemente a cambió de unos gramos de afecto. Trátalo bien, es frágil como un bebé. En el fondo de su alma es simplemente un niño bueno. Él me creó a mi. Yo de alguna manera te he creado a ti. Ya es hora de que los extremos se conozcan. ¿Cómo lo vas ha reconocer?, tranquila, es fácil el personaje: Cuando te conozca, las primeras veces en vez de llamarte Sandra te llamará Chenoa.
Tu palabra amiga“.
Continuara...

amoramar

Tags: De rosas

Publicado por adiosmareaadios @ 21:23
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