sábado, 31 de marzo de 2007
Sandra emocionada le envió el siguiente mensaje al móvil: “Es precioso. Te mereces un ¡Oleee!
Eres único. Sabes que yo no me olvido nunca de las personas que quiero. Quisiera verte ya que necesito tu palabra
Al día siguiente el móvil de Sandra recibió un escueto mensaje de Daniel que así decía: “En lo que de mí ves de bueno sólo es espejo donde queda reflejado tu ser. Nos vemos cuando quieras. Te amo en paralelo”.
Al cabo de siete meses se encontraron en un lugar mágico para ellos. El abrazo bañó de calor humano al aula del instituto donde se hallaban. Sandra, mirándole a los ojos le reveló su sentimiento:
–Cuántas ganas tenía de verte. Te necesito tanto que cuando llevo tiempo sin verte enfermo... Has ganado la partida. ¿Recuerdas que cierto día te indiqué que no sentía lo mismo que tú? Te mentí y lo sabes, yo tenía mucho miedo, estaba a punto de casarme, tú, con pareja y, nosotros jugando al juego de lo bello. ¿Sabes?, hoy no me importa decir y gritar a los cuatro vientos, sobre todo para que tú lo escuches: ¡Te quiero! –Daniel la hizo sentarse en un pupitre, colocándose él a su lado y cogiéndole de la mano subrayó:
–Perfectamente recuerdo aquella tarde en la que al expresarte mis verdaderos sentimientos, dijiste que sólo me apreciabas como amigo, pero también evoco que a continuación me preguntaste: “¿Habías pensado en casarte conmigo y tener hijos?”, al responderte yo que sí, que alguna vez lo había soñado, me volviste a preguntar: “¿Qué debo hacer para que entiendas nuestra diferencia de edad y, que los dos tenemos pareja?”. Sandra, no deben preocuparte tus palabras de entonces ya que entendí a tus sentimientos y éstos me decían lo contrario. ¿Sabes?, ya hace tiempo, mucho tiempo, que entendí que nuestra relación está condenada por nuestra diferencia de edad, y por nuestros respectivos matrimonios. ¿Te das cuenta?, nuestro amor es como poco irregular...
–Daniel, sólo quiero quererte sin hacer mal a nadie. Es lo único que pretendo. Muchas veces me has mostrado cómo se quiere bien (así lo denominas tú). Hace ya muchos años que dejé de ver la diferencia de edad que nos separa, sólo percibo de ti al buen sentimiento. Por tu amor he comprendido que sí se puede querer a dos personas a la vez. ¿En qué libro de la vida está escrito lo contrario? A la ternura no se la puede condenar... –Daniel la besó en la mejilla, y empezó a hablarle intentando que sus palabras fueran caricias a su alma:
–Mi pequeña campeona... Mi compañera de horas... Para mi eres la más bella emoción.
Juntos otra vez, como en sus mejores tiempos, desmenuzaban la relación mantenida entre ellos. Los dos conocían el adjetivo atípico que marcaba sus sensaciones. Únicamente deseaban quererse a su manera: amar recibiendo exclusivamente la emoción oral. Habían logrado que sus diferencias reales fueran concordancias y verdades.
Jamás el amor puede ser prisionero de factores ajenos, ¡nunca!, por ello mantuvieron la hermosa relación, palabra de amor, hasta la muerte.

amoramar

Tags: Entretiempos

Publicado por adiosmareaadios @ 9:57
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios