martes, 03 de abril de 2007
Entre la llamada ropa interior la prenda que se llevaba el gato al agua en cuanto a su tamaño era el calcetín. Hoy día no, hoy día reina otra prenda mucho más exigua y minúscula, hablamos del tanga.
Los sesudos liberadores del sometimiento por el macho a la mujer racionalizan la prendas diciendo que es un éxito del feminismo, una liberación. ¡Hombre!, confundir la libertad con el tamaño de la tela donde la mujer guarda su caja de resonancia no parece que...
Tenemos a los prácticos que discuten y ponen en "practica" que la vida no debe de molestarnos para nada, si una faja me molesta me pongo unas bragas y si estás me molestas también, ¡qué caramba!, me adhiero al tanga.
Por último están los de siempre: cuanto menos ropa se ponga la mujer mejor, y si encima es de la interior: "miel sobre hojuelas". Son (igual no es por culpa de ellos), los que ven un trozo de carne (por no ser mas difinitorio) donde sólo existe una persona exactamente igual que él, pero con más pecho y sin "trasto de matar".

En el tanga únicamente deben opinar sus portadores ya que son las únicas que lo sufren o lo gozan.

amoramar

Tags: Ropa interior

Publicado por adiosmareaadios @ 22:31
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