jueves, 05 de abril de 2007
A las personas que en algunos aspectos somos como las esponjas, sufrimos cuando nos clavan en nuestra piel cualquier dardo con veneno y sin el. Hay otra parte de nuestro ser (no hay acuerdo en especificar su nombre y lugar: algunos la llaman alma, otros corazón y los sesudos sabelotodo cabeza) que cuando es aguijoneado sufre no de una manera física, no, su dolor es más agudo (encima es como la humedad que lo cala todo), pero sobretodo su diferencia con el físico es de tiempo ya que hay espinas clavadas que duran días, meses y años y incluso para los que son un pelín rencorosos toda la vida.

Cuando se tiene la espina clavada lo único que se puede hacer es jugar al olvido ya que los daños que nos cometen otras personas con el único factor que se quitan es con el tiempo y, ningún enemigo merece que lo recordemos más de lo que se debe.

Si una avispa me clava su aguijón me duele, si una persona me clava una espina me apeno en mi dolor.

amoramar

Tags: Pinchos

Publicado por adiosmareaadios @ 21:30
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