De niños ya nos enseñan, y es sufrido de aprender, que no todo lo deseamos puede ser nuestro aunque los tenga el amiguito del tercero izquierda o carlitos el compañero del colegio. Igual ninguno de los dos conocidos tuvieran la deseada mercancía, ésta no sería objeto de querencia por parte del niño que la solicita. ¿Queremos tener las cosas porque los demás las poseen o sencillamente po nuestra sola apetencia?
En nuestra juventud ocurre más de los mismo. Si observamos a la chica del grupo , la más hermosa, la más guapa, claro es que todos los chicos del grupo pretenderán sus querencias y algo más que conlleva la parte física de la chica... Los saldos en estas batallas pueden dar una pérdida de la amistad de un mejor amigo, pero ya se sabe aquello de que en la guerra al enemigo ni un vaso de agua.
De adultos el "culito veo, culito deseo" aparece en casi todas las decisiones que tomemos. Si fulano vive en la urbanización "El paraíso de Adán y Eva", yo, no voy a ser menos. Si menganito se va de viaje al caribe, yo, no voy a ser menos. Si zutanito se ha comprado un vehículo que tiene todos los adelantos, hasta trasero y cocina, yo esta claro, no voy a ser menos. Claro que en todo esto conlleva el problema de los dinero, si los demás lo tienen y yo no, más vale que vaya deseando otro tipo de cosas... más económicas.
Desear comprar mirando lo que compran los otros, ni esta bien ni está mal, sufrir por no poder hacerlo más que estar bien o mal es una pura idiotez.
amoramar
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