Obvio es decir que siempre será mejor que las personas dialoguemos con las palabras que no a palos. Una vez efectuada la consideración de principio pienso que rara vez hablando se entienden las personas.
La mayoría de las veces vamos al dialogo como se va a una guerra: a vencer al enemigo. ¿De qué sirve estar platicando horas y horas si al final todo sigue estando igual que al principio? Igual resulta que nuestras ideas y opiniones están tan fijas en nuestra mente como el veinticinco de diciembre a la "feliz Navidad".
La política ha estado y está esta forjada por estúpidos dictadores y en la mayoría de nuestras sociedades las sectas pululan con sus abyectos encantos. En nuestra propia mente nos podemos encontrar a estas dos gracias en la representación de, "eso es así" o bien "porque lo digo yo", expresiones orales donde la razón se ha ido a tomar un cafelito para dejar paso a la nada.
Para que las personas se entiendan, comprendan y se sitúen en el buen dialogo tiene que haber una previa: la disposición, lo demás son ganas de perder el tiempo.
Para poder entender a mis semejantes me tengo que poner en el sitio de ellos desnudando mi cerebro y pensar que el entendimiento es una palabra formada por miles de ideas, tantas como seres humano seamos, circulando por esos mundos en una carroza llamada tolerancia.
amoramar
Tags: Actitudes