Dicen que no hay nada tan español como la siesta. Este dicho nos hace pensar que cuando a las cosa buenas de la vida les ponemos como apellidos la nacionalidad estamos realizando como poco un ejercicio aldeano en su sentido más excluyente.
La siesta normalmente es reparadora y cuando no lo es normalmente ella tiene poca culpa, (echarse a dormir la siesta con algún tinto de más y con el estómago ocupado a reventar).
La siesta repara la fatiga no la extenuación.
amoramar