Encarcelar al libre albedrío es cosa de sociedades y de sus políticos. Dicen que nacemos libres, no sé si será cierto o no, lo claro es que cuando morimos la libertad sólo nos acompaña como una palabra, un son agradable de escuchar y nada más puesto que a lo largo de nuestras vidas hemos sido forjados en tantas y tantas esclavitudes.
Si bien cierto es que la palabra li-ber-tad suena a poema y a metafísica, su realidad simple y llana nos revela su estado de oprimida por tantas tuercas como arena hay en los desiertos.
Si la libertad existiera el mundo sería otro.
amoramar
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