¿Quién no ha comido alguna vez una almendra amarga? Las muy cobardes no avisan, bueno, anuncian su amargura cuando ya la tenemos en la boca. Siempre nos cogen desprevenidos.
Como con las almendras amargas, pero muchísimo más amargas nos encontramos en la vida y para cuando queremos darnos cuenta ya estamos saboreando la hiel de su sabor. No existe ninguna mágica formula para libradnos de ellas la que nos vayan a tocar las vamos que tener que probar.
Aunque sea amargo nunca está de más saber como va a ser el camino.
amoramar
Tags: Turrón