Estar horas y horas frente el televisor o ordenador produce un efecto de ñoñería cerebral que no tiene nada que envidiar a los cerebros que pasan por el colador de cualquier secta. Al poder le gusta que nuestra libertad consista en apretar botoncitos o, que cantemos todos juntos una bella melodía.
Una cosa es perder nuestro tiempo, otra ganarlo y otra muy distinta asesinarlo.
amoramar
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