domingo, 24 de agosto de 2008

Las heridas morales que sufrimos por pate de nuestros semejantes son directamente  proporcionales al grado que tengamos con ellas de parentesco o amistad. 
Normalmente todos en nuestras familias somos muy queridos, aunque seguramente también somos con los que más chocamos (problemas de la vida cotidiana). Las heridas entre familiares son las que más daño y odio conllevan, igual es por aquello de que del amor al odio sólo hay un paso, No nos olvidamos de los rencores factor e numerable en cualquier familia que se precie ni tampoco de las herencias que mejor se deberían nombrar como el circo de los conflictos.

Me miro a mi, miro a mi familia y me pregunto:  ¿De qué me voy a quejar?. Jamás he cuestionado a la mía, ¿sabéis  el por qué?: La tengo, con eso sólo me basta?

amoramar


Tags: Modernidad

Publicado por adiosmareaadios @ 17:57
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