lunes, 25 de agosto de 2008

Sentados los dos como viejos camaradas, apuraban los cafés sorbo a sorbo, Pedro apartó la mirada de su contertulio para contemplar a una joven, quedó prendado de la moza, suspiró, dirigiéndose a Manuel indicó:

Realmente noto que la vida se escapa cuando observo a la belleza, y más cuando esta es hembra.
Señor Pedro... El tiempo pasa para todos, incluso para la mocita. Imagino que usted tuvo sus experiencias. Quédese con los recuerdos..., simplemente es lo que nos queda.
¡Si yo le contara!... Tuve varias relaciones hasta que encontré a mi pobre Encarna. Mi vida cambió tanto cuando la conocí... Pensé que nos habían cambiado de mundo. Con ella encontré la felicidad, me enseñó que los pequeños detalles son los grades, ( les decía "las especies de la vida".) Me donó mucho más que yo a ella, sin embargo, yo la quise igual. Hace años que no la tengo, y aún hoy, sigo conjugando el verbo amar en presente... La vida se transforma a hiel cuando nos falta el ser querido los ojos del anciano trocaron a húmedos, siguió hablando Le voy a narrar una historia que no pude contársela a ella, primero fue el miedo a hacerle daño el que paralizó mi garganta, y segundo el tiempo, al abandonarme en este mundo ya me fue imposible. Hoy por hoy me queda el remordimiento.
Cuente, cuente, que me tiene intrigado...

Continuará...


Tags: Recuerdos

Publicado por adiosmareaadios @ 9:44
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