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Y... puede parecerle una tontería – Pedro dejó de mirarle a los ojos para continuar contando– : Abrazarla y poder quedarme dormido en su regazo para fundir nuestros sueños en uno sólo – el anciano agachó la cabeza, quedó un rato en silencio hasta que la levantó al oír a Manuel que le consolaba:
– No se ponga usted triste, así es la vida señor Pedro y ya sabe usted que hay que tomarla como viene.
– Oiga, al recordarla mi corazón se alegra, la tristeza simplemente me viene por lo que le callé – a Manuel no le costo nada decirle: – Eso lo comparto... Si le contara...
– No tiene porque amigo Manuel. Con los años que lleva a cuestas y todavía no se ha dado cuenta...
– Si no me dice de que...
– No se haga el despistado. Media ciudad le tiene a usted por un romántico, un caballero clásico y si me apura un Romeo en el mejor sentido de la palabra.
– Las personas a veces hablamos de cuestiones que no deberían tratarse, entre otras cosas, por algo que se llama respeto al prójimo.
– Le comprendo, pero yo no soy ningún extraño. Así que por favor explique... Ahora le toca a usted.
Continuará...
amoramar
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