miércoles, 27 de agosto de 2008

Eso exactamente es lo que hago, amigo.
Así lo espero. A todo esto, ¿qué horas serán? El aciano miró su reloj, soltó un taco y no precisamente por la hora que había visto sino por el cuenta-tiempos. Manuel que se había dado cuenta del detalle preguntó:
¿Qué le pasa a su reloj?
Es un regalo. Me pone negro lo que representa. Mi empresa tuvo "el detalle" al jubilarme de obsequiarme con el dichoso relojito, según ellos por mi dedicación durante más de cuarenta años, yo digo de vellón.
¿Y dónde está el problema?
Cada vez que lo miro para saber la hora me recuerda que la entrega de toda una vida a la empresa se tasa en un reloj y una de dos: o nosotros somos muy tontos y ellos muy listos, o bien, son unos auténticos cínicos, miserables y sinvergüenzas.
Ya, pero por eso no debería enfadarse, es lo normal... La desfachatez de la justicia laboral llevada a la normalidad...
Algunas veces pienso que el regalito está diseñado para leer entrelíneas.
¿Entrelíneas? ¡Sí, hombre!, regalarle un cuenta-tiempos a un sesentón es, entre otras cosas, recordarle el poco tiempo que le queda.
¡Señor Pedro!, lo que usted dice no es leer entrelíneas es tener un poquito de mala leche...
Si no lo pensara no se lo diría.
Ya
En la cafetería acomodados uno enfrente del otro saciaban su sed de comunicación, sobre todo, uno de ellos. El anciano observó como se sentaban al lado una pareja de homosexuales. Mientras conversaba con Manuel la vista se le iba varias veces a la pareja, ya que no paraban de hacerse arrumacos. Esto a Pedro le ponía de los nervios:
¡Qué Vergüenza! Manuel que se había percatado de la poca gracia que le hacían a Pedro la pareja de homosexuales, indicó:
¡Déjelos tranquilos!, es su tiempo.
Si yo los dejo tranquilos, nunca me meto con nadie, pero no me irá a decir que comparte las
acciones que estamos viendo.
Si lo dice usted por los arrumacos no me gustan, pero me pasa lo mismo si se trata de una pareja "normal", hay cosas que se debieran hacer en privado, es mi opinión solamente.
Y la mía, Manuel. ¿Ha creído que no tolero a los homosexuales?
Algo, la verdad.
Entonces, no me conoce bien. Debería pensar que soy hombre de izquierdas, progresista, tolerante...
No vamos a entrar otra vez en discusiones políticas, ¿eh?
Por supuesto, pero debería darse cuenta que hablar del sexo de lo Ángeles, también lo es.
Si es así sólo le digo que la clave está en la tolerancia, palabra muy salivada pero poco practicada.
Yo la practico Manuel, yo la practico... Y por dejar zanjado la cuestión le diré que cómo pareja y en su sentido económico es más completa que las nuestras ya que cualquiera de los dos puede ser activo o pasivo...
Eso es una ironía.
Y también una verdad...Rieron a gusto, apuraron los cafés, pagó Manuel y salieron al espacio ocupado por el día.

amoramar


Tags: Amistad

Publicado por adiosmareaadios @ 9:40
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