Una de tantas diferencias que tenemos con los seres del reino animal es nuestra imbecilidad. Nos auto proclamamos los reyes de la creación otra más para añadir al cesto. Hace unos días vi como discutían en plena calle unos jóvenes subidos a un ciclomotor con tres mujeres de edad avanzada. Entre todos los insultos que profirieron a las hembras me quedo con este: ¡pensionistas!. La imbecilidad tiene sus grados, claro.
¿Que pensaríamos de un racista que llama negro a otra persona por su color y que con el paso del tiempo su piel se iba a quedar igual de negra que su insultado?
El ser recién nacido, bebe, niño, adolescente, joven adulto mayor viejo y anciano sólo es una cuestión de tiempo. Utilizarlos como insultos es el presente en su máxima imbecilidad.
amoramar
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